Es muy corriente escuchar a las personas destacar como uno de sus valores principales el ser sincero. Sin embargo, debemos entender en qué consiste exactamente ese rasgo, ya que muchas veces es más perjudicial de lo que pensamos. Ser sincero no significa decir lo que uno siente tal y como lo siente. Más que nada porque olvidamos que, sin darnos cuenta, no ponemos ningún filtro al expresar nuestras ideas en voz alta, y esto provoca que muchas veces saltemos al vacío de manera inconsciente.
Vamos andando por la vida tratando de ser sinceros y, al menos a mí, en más de una ocasión, me ha causado más de un problema. Y esto no es porque quiera que me valoren como una persona honesta, sino porque, la mayoría de veces, creo que soy más yo mismo si digo lo que pienso.
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