¿SABEMOS ELEGIR NUESTRO CAMINO?

Desde la existencia del ser humano, una de las características por las que nos hemos definido es la de la búsqueda por lo desconocido. Hay gente que lo llama curiosidad, otros que lo llaman interés, atracción, indagación.

El caso es que vivimos en un constante viaje en tratar de elegir lo correcto.

En la evolución el hombre, encontramos la capacidad de integrar esos aprendizajes y descubrimientos que nos ayudan a la evolución y hacia ese sentido de la Autorealización.

Sin embargo yo me pregunto ¿Lo hacemos de manera correcta o gastamos demasiada energía el camino?

Cuando crecemos pasamos por procesos de aprendizaje inconscientes que a lo largo del tiempo se integran en nuestra forma de hacer las cosas. Seguramente nadie dispone de una varita mágica para poder descubrir qué es lo más conveniente o correcto para nosotros. 

Lo que para mí puede ser interesante y maravilloso, puede que para ti no. Y que más da, ambos seguramente que llevemos razón. 

Desde que nacemos tenemos que elegir y eso llega a ser parte del comportamiento humano. Nos tiramos toda la vida teniendo que tomar decisiones. Sin embargo ¿estamos satisfechos con esas decisiones qué tomamos?

Lo importante es conocer cómo somos y como funcionamos. De esta forma seguramente descubramos maneras diferentes de aprendizaje.

¿Cómo funciona nuestro cerebro?

Nuestro cerebro está dividido en dos hemisferios, una parte izquierda donde reside todo el razonamiento, lenguaje, habilidades, etc. y hay otra parte derecha donde lo que predomina es nuestra parte más creativa y emocional, imaginación, sentido artístico, percepción, intuición.

Hay muchos estudios que demuestran que nuestro cerebro responde a los estímulos externos y a nuestras necesidades no cubiertas. Los estudios científicos sobre el funcionamiento de nuestro cerebro, especifica que hay una región llamada amígdala que es responsable de nuestras reacciones emocionales mas instintivas como el temor o el comportamiento agresivo.

Esta es una de las partes que antes se desarrolla de nuestro cerebro. Sin embargo la parte de la corteza central, donde reside el razonamiento y nos ayuda a pensar antes de actuar se desarrolla más tarde. Según estos estudios, está demostrado que el cerebro continúa madurando y desarrollándose desde la niñez, pasando por la adolescencia hasta la edad adulta.

Esto puede ser, una explicación a todas esas cosas, que hacemos sin desarrollar aún todo nuestros cerebro y que realizamos cuando somos adolescentes con comportamientos como por ejemplo, actuar impulsivamente, no ser consciente de los peligros o malinterpretar lo que nos dicen. De aquí pasamos a la madurez y es donde nos creemos que el camino ha terminado y ya está todo aprendido.

Es en este punto donde me gustaría hacer un break y parar.

¿Somos esclavos de nuestros pensamientos?

Nuestros pensamientos vienen determinados por los aprendizajes realizados, tanto por nosotros como por nuestros ancestros. Es la herencia que queramos o no, nos ha tocado.

Cuando escuchamos la palabra herencia, lo que se nos viene a la mente es “las joyas de la abuela” “el coche de mi padre”, money money. Sin embargo ,nadie piensa que mucho más allá de las cosas materiales también heredamos cosas emocionales, costumbres y sobre todo creencias.

Seguramente que muchas de las personas que leen este artículo pueden comprobar esto. ¿Quién no tiene una manía que tiene su padre?, quien no ha escuchado alguna vez “haces lo mismo que tu madre”.


Está comprobado científicamente que no solo heredamos la forma genética de nuestros antepasados, los ojos azules, el tipo de pelo, etc., si no que también heredamos esa parte externa que afecta directamente a nuestro binomio cuerpo/mente.
Todos nacemos con un software de serie donde están nuestros instintos más básicos, aprendidos y heredados de nuestros ancestros. Luego, según vamos creciendo vamos adquiriendo otros aprendizajes sobre todo por imitación. Y este momento es esencial, hacemos lo que vemos y aprendemos lo que escuchamos.

Sin embargo, también forma parte de nosotros todo lo que nos rodea, esas influencias ambientales, como son, la alimentación, el estrés, los pensamientos, todo esto también se manifiestan en nuestro interior.


A mediados del siglo pasado, científicos de todo el mundo se reunieron para hacer un estudio genético llamado estudio del genoma humano. En esa investigación descubrieron que en nuestro ADN existían partes, a las que hasta ahora se denominada”ADN basura”, que contenía una carga genética que no era visible. Pues bien, se ha descubierto que las influencias llamadas epigeneticas pueden hacer visible esta parte de nuestro ADN.
Este descubrimiento cambió por completo el paradigma que había hasta ese momento y se ha comenzado a hacer estudios sobre este tema. Gracias a ello se ha empezado a hablar de la importancia de que lo que decimos y hacemos tiene mucho que ver en nuestro desarrollo.


Si desde pequeños recibimos una información, posiblemente de una manera u otra nos acompañará toda nuestra vida.
Todos sabemos que los pensamientos negativos nos influyen en nuestro estado de ánimo y después de este descubrimiento existen indicios de que estos pensamientos y creencias tienen un efecto directo sobre nuestro cuerpo y nuestra mente.

También se ha demostrado en enfermos que los pensamientos positivos ayudan a su recuperación. Entonces si nosotros tenemos unas creencias limitantes que damos como válidas, posiblemente nuestros hijos hereden esas mismas creencias. Lo ideal es tomar conciencia de estas creencias limitantes y hacernos cargo de ellas. 

¿Esto no quiere decir que no sepamos tomar decisiones y que todo siempre se basa en el no razonamiento de las cosas?  Sin embargo si nosotros utilizamos herramientas que nos ayuden a saber tomar decisiones, que nos hagan sentirnos bien con nosotros mismos y nos ayuden a buscar nuestro camino, seguramente que todo sería más fácil en ese momento.

¿Somos esclavos de nuestras creencias?

Creencias tan cotidianas como “no hija el fútbol es de niños” o creencias incluso universalmente adquiridas como “los chicos no lloran” pueden marcar nuestra forma de actuar y hacer que nuestros hijos encuentren bloqueos en mostrar sus emociones o no puedan llegar a desarrollar muchas de sus fortalezas internas.

El coaching puede ser la herramienta ideal que nos de soporte para aprender a gestionar nuestras emociones desde un observador diferente. Conseguir mayor equilibrio entre nuestra parte racional y nuestra parte más abandonada que sería nuestra parte emocional.

Una nueva toma de conciencia de lo que nos ocurre puede ayudarnos a anticiparnos y aprender a manejar nuestros comportamientos. Podrás aprender a descubrir que te está ocurriendo y saber identificarlo. Un espacio donde poder ser escuchado sin ser juzgado y donde el propio adolescente es el único protagonista. A través de esto podrás ganar en autoconocimiento, autoestima, conocer tus fortalezas y habilidades y aprender a responsabilizarse de las cosas. Desde el coaching aprenderás a actuar desde el presente para crear un futuro a tu medida. Superar obstáculos y barreras que impiden tu crecimiento personal. Aprender a elegir al menos “tu” camino correcto ya que siendo tu propia elección siempre será válida para ti.

Nano López

+34 678500869

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