¿Cómo conseguir que nuestros hijos pasen de la expectación a la acción? Artículo para Chance

Comenzar un nuevo trabajo, emprender un nuevo proyecto o, simplemente, ser padres, son retos a los que nos tenemos que afrontar en nuestro día a día. Del mismo modo en que esto puede suponernos un problema, nuestros hijos están expuestos a esta emoción de la misma manera ante situaciones como un nuevo instituto, cambios en su cuerpo por la pubertad, el no saber decir ‘no’, etc. En su caso, las dificultades pueden ser mayores ya que aún no cuentan con los recursos que la vida nos va…

A lo largo de ese nuevo camino siempre nos vamos a ir encontrando trabas que lo dificulten. Para muchos chavales, sus hábitos, sus costumbres, sus amigos, son su caja de confort simplemente porque es lo que conocen.

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Cómo ayudar a los adolescentes a gestionar sus emociones. Artículo para Serpadres.es

Convertirse en adulto puede ser un camino de espinas. Sin darnos cuenta, vamos evolucionando hacia el futuro y en muchísimas ocasiones no nos paramos a reflexionar o a hacer un descanso para saber hacia dónde nos dirigimos.

Dentro de este camino, la adolescencia es una etapa marcada por los cambios en la que salimos de un mundo de protección hacia un destino que ni si quiera nosotros mismos sabemos cuál es. Por ello, una de las bases más importantes para controlar esos cambios, esa ebullición hormonal, es aprender a gestionar nuestras propias emociones.

Por defecto se considera que tenemos cuatro emociones básicas que vienen ‘de serie’: ira, miedo, alegría y tristeza que, según los estudios realizados por Darwin sobre los actos de expresión de los seres humanos, son comunes e independientes de los orígenes culturales.

Lo que es importante saber es que estas emociones nos sirven para dirigir nuestras vidas y todas tienen una función importante en nuestro desarrollo. Por ejemplo, la ira, considerada por lo general como una emoción ‘mala’, puede servirnos para adaptarnos y proteger lo que consideramos que es nuestro. ¿Es bueno sentir ira? La respuesta es que depende de cómo actuemos con respecto a ella.

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