«Quien tiene un amigo tiene un tesoro» o no….

A base de equivocarme a lo largo de la vida, he ido descubriendo y apreciando, cada vez más, los valores personales.

Muchas veces no somos ni conscientes de cuales son ni nuestros propios valores ni nuestras fortalezas. Si fuéramos más conscientes de ello, seguramente que el camino sería más sencillo.

Sin embargo, ¿cuántas veces nos paramos a pensar en ellos?

Tomando una importante decisión, he parado unos minutos, he comenzado a pensar en ellos y he descubierto que hay un valor que para mí es importante e imprescindible como pilar esencial en nuestra búsqueda hacia la autorealización.
Y este valor es LA AMISTAD.

Es necesaria para el crecimiento personal del individuo. Una necesidad personal que corresponde a uno mismo y que decidimos elegir desde el consciente y en el presente.
No obstante, es uno de los valores que más nos cuesta definir. Si cada uno definiéramos la amistad podríamos encontrar infinidad de definiciones, pero estoy seguro de que todos coincidiríamos en eso que se suele decir “ los amigos se cuentan con los dedos de una mano”.


Sin embargo, yo difiero de eso. Yo considero que a lo largo de nuestra vida, lo que sí vamos apreciando, cada vez más, es la calidad de la amistad o lo que podríamos llamar la amistad verdadera.

Para mí, la amistad es un conjunto de varios valores fundamentales tales como el amor, la sinceridad, la incondicionalidad (respeto) y ante todo la lealtad.

Todos ellos van entrelazados, y todos nos pueden conducir hacia la felicidad o infelicidad.

Muchas veces pensamos que la amistad depende de dar sin esperar nada a cambio. O de ofrecer lo que uno tiene. Eso no es cierto, en el fondo, si nosotros ponemos foco en el equilibrio emocional, la amistad debe cumplir uno de las leyes básicas de la sistemática, La ley del equilibrio.
Un sistema, como puede ser la amistad, forma parte de la interacción humana y es creado para un objetivo común.

Esto nos hace entender, que todo elemento perteneciente al sistema cumple una función donde el equilibrio debe existir para que continúe en el tiempo.
Y para ello, cada individuo debe de soportar una tensión.
¿Y en qué se basa este equilibrio?

Principalmente que se basa en la armonía entre el dar y recibir.

Yo veía valores importantes para aportar en este sistema como por ejemplo la generosidad.

Para mí, la generosidad era ofrecer lo que tienes, y así mostrarte como alguien bondadoso y que se preocupa por los demás.
Sin embargo, descubrí que la generosidad no es solamente Dar, si no Dar espacio para que también sean generosos contigo.

Esta para mí es una de las claves.

Yo he estado acostumbrado, por mi forma de aprendizaje, que para conseguir algo tienes primero que ofrecer. Pero ojo, ¿qué ocurre cuando ofreces y no sabes valorar si lo que estas recibiendo es lo correcto?

Aquí es donde podemos analizar si realmente se encuentra amenazada y nos puede dañar.

Si vemos la amistad como un taburete de tres patas, donde cada una de ellas se compone de los siguientes valores: RESPETO SINCERIDAD Y LEALTAD, si alguno de ellos falla, la amistad se rompe.

Respetar es reconocer, valorar, darle al otro la oportunidad del reconocimiento sin juzgar.
Esto no significa que cualquier cosa vale. Es poder escuchar no para responder si no, para entender.
Es saber que cada uno tiene un espacio individual necesario y sin dejar que el EGO nos domine, dar espacio y ser paciente.
Darnos cuenta que si perdemos el respeto a los demás no lo perdemos a nosotros mismos.

También es importante confundir la sinceridad con el sincericidio.
El poder decir algo sincero a un amigo, queriendo ser honesto, muchas veces puede dañar.
La sinceridad se basa en poder opinar sin juzgar, siempre tratando de dar un punto de vista objetivo basado en hechos que lo puedan abalar.
Un simple mal pensamiento puede llevarnos a destruir todo lo construido.

Muchas veces este valor es en el que se esconden los cobardes. Esas personas que disfrazan de “no es por tu culpa, es por la mía” por no tener el valor de enfrentarse a ellos mismos. Y lo peor es que luego asumen como valor suyo la sinceridad.

Hay que ser muy buen amigo para no tener que esconderse en ello. Eso dice más de ti que de mí.

Un amigo de verdad, no juzga, escucha, no aconseja opína.

Y cómo no, una de las más importantes, la Lealtad como un fiel acto de amor.
Un modo de aceptación del otro tal y como es. Es empatía, no solo ponerse en los zapatos del otro, si no pensar cómo puede estar sintiéndose en ese momento y tratar de entender ese sentimiento. Cuidar el sentimiento de los demás.
Entender que se pueden tener diferentes tipos de opiniones y no importar ver las cosas diferentes.

¿Y qué ocurre si algo de esto falla? Qué entramos en una de los peores enemigos de la mente, el rencor y el resentimiento.

Un amigo oye algo que le dicen que has dicho o hecho tú, y lo primero que hace es callarse y hacer crecer el dolor. Esto lleva a las personas a distanciarse.
Todos tenemos derecho a equivocarnos y a una dos o las oportunidades que haga falta.
Sin embargo, se puede llegar a un punto en que eso se convierte en algo no resuelto, en una decepción que posiblemente esté incluso injustificada.

Hace poco una persona maravillosa me hablaba del “verano del amor”. Cuando le pregunté qué significaba eso, me explicó que para él, fue muy importante poder decirle a una serie de personajes, que se sentían con la autoridad de evaluar la amistad, como se sentía con esa actitud y esos hechos que habían ocurrido, y eso le produjo felicidad.
Esta persona, vive sin rencor, porque decidió ser fiel a sus principios y valores y supo respetar, y eliminó el resentimiento que esto le podía estar causando Re-sintonizando creando un nuevo sentimiento ante ello ya que en el fondo su descubrimiento, fue que eso en el fondo no tenía nada que ver con el.
Y como último, quiero hablaros del perdón.
Hay muchas personas que no se hacen cargo del daño que pueden causar incluso actúan como víctimas.

El perdón lo vemos como un acto que hacemos para el otro, quien nos dañó. Yo no digo que no tenga que ser solo así, si no que también es un acto personal y que decidimos nosotros libremente ya que con este acto, rompemos esa visión hacia nosotros como víctimas y nos hacemos cargo de nuestra propia felicidad. Decidimos poner fin a un periodo de daño y reconocemos que cogemos solamente la parte de responsabilidad que nos corresponde. Ya el olvidar puede que sea más complicado porque en cierta forma no depende solo de nuestra voluntad. Sin embargo, el perdón está en mi poder y eso me librera.

Por lo tanto, pido perdón a todo aquel que inconscientemente haya podido herir sus sentimientos, y perdonó a esas personas que no son capaces de enfrentarse a sus propios temores y asumir su responsabilidad.
Mi felicidad la decido yo.

Y como decía el Santo Cura de Ars y hace poco me comentaba un amigo

«Si en tu caminar no te golpeas de frente con el diablo, es porque estás caminando en la misma dirección que él”

» YO DECIDO, YO ME SIENTO LIBRE «

                   

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s